domingo, 30 de enero de 2011

Faite




Hoy, cuando te sofocaste -pese a que te llevé de paseo por la sombra y como consecuencia hiciste una fiebre de 42.3 grados- el corazón se me paró. La sola idea de que dejaras de existir por una negligencia mía -es que te gusta tanto correr, te veías tan feliz- me hizo sentir miserable. Me acercó a aquello tan cercano y lejano a la vez, aquello que es lo único cierto en nuestras vidas: la muerte.

Es lo único nuestro, lo único real y yo no quiero que te mueras nunca.

El amor más lindo, puro e incondicional del mundo lo tengo contigo.

3 comentarios:

  1. Se necesita ser muy sensible para querer a los animales. Sabes a mi tb me gusto tokio blues (= .... podemos hablar?

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